A MEDIADOS DEL SIGLO XX
Historia de la "TEN-PAC"
“A finales del siglo IXX, en 1888, nace Everardo Márquez Guzman, en Mineral del Cubo, centro minero localizado a unos 14 kilómetros de la ciudad de Guanajuato, habiendo sido hijo de Isidro Márquez, originario de Piedra Gorda, y de Josefina Guzmán, originaria de Acambaro, Guanajuato, siendo precisamente en este lugar donde se casaron”. Emigraron a Mineral del Cubo, donde se establecieron y abrieron un negocio dedicado a la venta de jarcería, ahí nacieron sus nueve hijos: Ramiro, Everardo, Isidro, quien murió de niño, Rita, Aurora, Elena, Carlos Alfonso y Ricardo, todos ellos de apellidos Márquez Guzmán. Cuando disminuyo la producción del mineral en esa pequeña población, como solía suceder en todos los centros mineros, la gente buscaba otros lugares que ofrecieran trabajo y posibilidades de desarrollo. Así, don Everardo y Josefina, junto con sus nueve hijos, decidieron emigrar hacia Mineral del Oro, localizado en el Estado de México. La situación económica no era buena y para apoyar los ingresos familiares, los hijos mayores, Ramiro y Everardo, entraron a trabajar en la mina “Tres Estrellas”. “Ramiro trabajó en el departamento de fontanería y Everardo, con tan sólo 12 años de edad, lo aceptaron como ayudante en el de electricidad”. Esta compañía de mineros de origen norteamericano compraba en el extranjero las botas que requerían los trabajadores de la mina, situación que con el tiempo les resulto muy complicada y costosa.
Sabiendo que el padre de dos de sus jóvenes trabajadores, Ramiro y Everardo, se dedicaban al comercio, los gringos le pidieron al abuelo Isidro que se hiciera cargo de la comercialización de los zapatos, y fue así como empezó a venderles botas a los mineros, costando en esa época ocho pesos el par. Con el tiempo, y a través de las ventas, lograron establecer una zapatería a la que denominaron “La Nacional”. Esto sucedía en plena Revolución, por lo que el negocio no escapó de la violencia de esa época, y en varias ocasiones el negocio fue robado y asaltado a balazos, presentándose algunos hechos de sangre que provocaron que inclusive Ramiro y Everardo estuvieran en riesgo de ser fusilados, por lo que salieron huyendo de Mineral del Oro hacia León, Guanajuato. Un año después al regresar a Mineral del Oro, Everardo, le dijo a su padre Isidro: “Estas mismas botas que les vendes a los mineros, puedo fabricarlas en dos pesos”. Y es así como deciden trabajar primero en su casa, de manera muy artesanal, aumentando los ingresos familiares que se sumaban a los que se obtenían en la jarcería. Por esos tiempos, entre 1912 y 1914, instalaron la empresa “Ramiro Márquez y Hermanos”, con la marca “La Nacional”, esta empresa familiar empezó a producir todo tipo de calzado. Aunque sabían que estando establecidos en una población como Mineral del Oro la economía estaba expuesta a las altas y bajas de la producción de las minas, por lo que al entrar en decadencia, decidieron trasladarse a la capital del Estado de México. Así llegaron a Toluca, donde adquirieron algunos terrenos y construyeron una fabrica cuya producción ya les permitió empezar y establecer algunas zapaterías en otras ciudades del país. En 1918, abrieron una zapatería en la Ciudad de México, otra más en la de Pachuca, ya que también era un importante centro minero y, por lo tanto, consumidor de botas industriales, y una mas en Orizaba, que atenido Carlos Márquez, el hermano menor de la familia. Mas tarde, Everardo se caso en Mineral del Oro con doña Luisa Mondragón, con quien tuvo tres hijos: Roberto, Luis y Carlos, y pronto quedo viudo, por lo que más tarde, el 14 de septiembre de 1923, después de un noviazgo que llevaron por carta, en esa misma población don Everardo se caso en segundas nupcias con Angelita Ramírez Ruiz. De esta nueva familia nacieron seis hijos: Ninfa, Everardo y Alicia, en la ciudad de Toluca, y Angel, Aída y Guillermo, en Pachuca. “Al casarse Ramiro, empiezan a surgir diferencias entre él y mi Everardo por la producción del tipo de zapato, ya que Ramiro quería producir zapato mas fino, y Everardo optaba por seguir produciendo zapato de trabajo. Por esta razón los hermanos decidieron separarse y dividir las propiedades, proponiéndole Ramiro a Everardo que se quedara con alguna de las tres zapaterías, la de Orizaba, la de México, o la de Pachuca”. La plaza de Orizaba no era muy buena, pues las condiciones climáticas enlamaban fácilmente los zapatos almacenados. La zapatería de México no quisieron dársela, por lo que don Everardo fue liquidado en 1927 de la empresa de hermanos con la zapatería instalada en Pachuca, y es por este motivo que la familia llega a vivir a una modesta casa rentada en la calle Mariano Jiménez, entre Abasolo y Doria, en el centro de la ciudad. Habiéndose cambiado mas tarde a la esquina de Hidalgo y Ocampo, donde vivieron en los altos de la zapatería “La Nacional”. Su inclinación de Everardo se daba más hacia la industria, y así empezó a fabricar de manera artesanal zapato especial para las minas”. “En la Compañía Real del Monte trabajaba por aquel entonces como jefe del departamento eléctrico un hombre de apellidos Merrell Rosie. Hijo de un norteamericano que llevaba el mismo nombre, y con quien mi padre había trabajado en la mina lás Tres Estrellas, en Mineral del Oro”. Esta persona lo relacionó para la venta de sus botas con la United States Smelting Refining and Mining Company, que ya administraba, además de las explotaciones de esta región, otras minas en Chihuahua y Saltillo, lo que favoreció el incremento de sus ventas y así nació en Pachuca el zapato especial para minero, que ya en ese entonces se había reforzado con estoperoles. En esa época por 1930, don Everardo compro un terreno en la calle de Gómez Pérez y Trigueros, de aproximadamente mil quinientos metros cuadrados, donde instalo su curtiduría y la primera fabrica. Es precisamente aquí donde surgió, por primera vez, el nombre de Tenería de Pachuca, “TEN PAC”. “En 1935 Everardo compro una terreno de aproximadamente una hectárea, limitado por las actuales avenida Juárez y calles 16 de Enero y Cuauhtémoc. En este terreno empezó a construir la fábrica, y en 1938, la construcción estaba en condiciones de alojar las nuevas instalaciones. A partir de ese momento también se inicio la construcción de lo que seria su casa. “La casa se termino en el año de 1940, cuando Pachuca aun era muy pequeña, y esta vivienda marcaba el final de la ciudad, por lo que el gobernador Rojo Gómez le pidió a Everardo que se construyera una caseta de vigilancia, la cual señala el fin de la zona urbana”. En esta casa se vivieron en distintas épocas los más diversos acontecimientos sociales y políticos. Cuando el gobernador Vicente Aguirre terminó su periodo de gobierno, cumpliendo el compromiso pactado tuvo que entregar la casa en la que vivió durante ese tiempo, ubicada en la Quinta Santa Clara, propiedad de un señor Alberto Brown. Fue así como el gobernador entrante, Quintin Rueda Villagran, buscando donde instalarse, le pidió a don Everardo que le rentara su vivienda, y accediendo este, la casa de los Márquez se convirtió durante seis años, de 1951 a 1957, en la Casa de Gobierno. Mas tarde, el General Corona del Rosal también tuvo la intención de rentarla, pero ya la familia Márquez tenía deseos de habitarla, por lo que el gobernador Corona del Rosal se fue a vivir a “Las Cotorritas”, de Juan Esquerra, mientras se terminaba la construcción de la casa de Gobierno, que en ese entonces ya estaba en proceso. Durante la segunda Guerra Mundial, la empresa Ten Pac se consolido económicamente, pues al entrar nuestro país en guerra, el Ejercito Mexicano le encargo a la Ten Pac grandes cantidades de zapato industrial para enviarlo a diferentes frentes de guerra. Esta demanda hace crecer el negocio y se proyecta en el ámbito nacional, con la mayor producción en su giro. “En 1950, Everardo Márquez llegó a tener 16 zapaterías en la Ciudad de México, Puebla y Guadalajara, e instalo en las calles Cuauhtémoc y Carlos Castelan otra fabrica de calzado con el nombre de “El Yunque”, dotada de equipo alemán. En ella sé producía zapato para niño, y se la dio a su hijo Ángel Márquez, quien con el tiempo se integra a la Ten Pac, y el negocio así continua creciendo. “Fue en 1963 cuando Everardo Márquez Guzmán murió a causa de un accidente, a la edad de 75 años, y Ángeles Ramírez (su esposa) se quedó al frente de la familia y de la empresa”. La empresa continuo renovando el equipo, pues don Everardo había ya comprometido un pedido de maquinaria checoslovaca que lamentablemente ya no pudo instalar. De esta manera, llegaron a la fabrica planchas de curtiduría, desvenadoras, raspadoras, etcétera, y en 1965 se pudo instalar en la fabrica un nuevo proceso para facilitar la fabricación de calzado, que consistía en vulcanizar la suela sustituyendo el cosido tradicional de hilo. Este nuevo proceso permitió incrementar importantemente la producción. A partir de estas experiencias, la empresa se caracterizo por promover siempre la llegada de la mejor y la más moderna tecnología; esto ha permitido a la Ten Pac continuar creciendo y ampliando el mercado a todo el país y sumando también ahora una creciente exportación a otros países. Everardo Márquez siempre fue muy entusiasta y le gustaba organizar muchas fiestas, y cuando hacia sus bailes en beneficio de la Casa de la Buena Madre, o de la Cruz Roja, a los artistas invitados se les ofrecía hospedaje en su casa, y es así como se quedaron a dormir Mario Moreno “Cantinflas”, la versátil “Esmeralda”, Carmen Molina, Adrián Gallardo, Carlos Riquelme, Joaquín Pardavé y otros muchos mas. “Como en esa época no había suficientes hoteles en Pachuca, en esta casa fue frecuente que se hospedaran muchos personajes importantes, entre ellos, también se recuerda que se alojaros en su gira de campaña por el estado de Hidalgo al Licenciado Miguel Alemán Valdez, al Coronel Carlos I. Serrano, al arquitecto Carlos Lazo, al General Alberto Salinas Carranza, comandante de la Fuerza Aérea Mexicana; el cardenal Spelman y otros más. “Ángeles Ramírez vda. De Márquez quiso mucho su casa y siempre se preocupo por agregar una gran cantidad de detalles. En una ocasión, tuvieron la oportunidad de comprar el comedor de la Embajada de Alemania en México, en el año 1939, cuando sé cerro por la guerra. La sala es de origen ingles; la gran caja fuerte es de la marca Gerber –Carlisle y es muy antigua; los candiles son checoslovacos, y los espejos, franceses”. “Esta casa esta llena de recuerdos, de detalles y de historias familiares, pues hubo una época en que toda la sociedad pachuqueña asistió, por algún motivo, a uno de los eventos organizados por Ángeles Ramírez vda. De Márquez”.



